Tormenta de sonido a la Balanyà.
El pianista catalán Josep-Maria Balanyà da un concierto en la sala Sendesaal, completamente a oscuras.

York Schaefer, Weser-Kurier

20 de noviembre de 2016


Bremen, Alemania. Durante un concierto en Sendesaal hace casi diez años, se pudo admirar al pianista improvisador catalán Josep-Maria Balanyà produciendo toda clase de sonidos y peculiaridades inusuales. Por ejemplo, en una pieza se le veía tumbado debajo del piano, percutiendo la tapa armónica. Si este librepensador e investigador radical del sonido, nacido en Barcelona en 1949, llevó a cabo experimentos similares durante su reciente aparición en Sendesaal el 18 de noviembre, es algo que quedará para siempre en secreto.

 

El concierto tuvo lugar con la sala completamente a oscuras, literalmente no se podía ver la mano delante de los ojos. Para casi ningún músico, la privación del sentido visual y la reducción forzada a la escucha pura en esta serie de conciertos a oscuras podía ser más apropiada que para Josep-Maria Balanyá. Como una "improvisación desnuda" y una "pura experiencia de sonido" describe el catalán, que ya compuso la música y que en vivo siguió una estructura áspera, su interpretación en la oscuridad. Antes de que las luces se apaguen comunica al público que le hubiera gustado tocar desnudo, pero que temía coger frío.

 

Una atmósfera de congelación con explosiones de infarto marcan el principio del concierto. "The Shining #1" es el título de la primera pieza - oportunamente podría decirse. Con el mismo nombre, el psico-thriller de Stanley Kubrick de 1980 describe el horror en un hotel de montaña en Colorado completamente bloqueado por la nieve. Josep-Maria Balanyà alterna entre la compresión tonal y la apertura, entre el sonido áspero del ruido y notas solitarias que deja extinguirse.


Una música mayormente disonante y agitada, a veces lóbrega y amenazante, a la que de vez en cuando Josep-Maria Balanyá añade unos cantos chamánicos de trance, aportando así otro toque mágico. Las partes experimentales con sonidos abrasivos y afilados que, a juzgar por el oído, el artista sonoro Balanyà producía en el interior del piano, fueron también muy acertadas. De los pasajes más tranquilos podía haber tocado un poco más... Sin embargo, una pura experiencia sonora de un arte especial.