Jesús Moreno
Diario del Alto Aragón
1 de Noviembre de 2005

Huesca, 30 de octubre 2005
Ya por la tarde en el Avenida abrían fuego dos improvisadores cosecha del 49 en su primer bis a bis en escena. Josep Maria Balanyà pianista con querencias contemporáneas salido de las filas del jazz rock layetano de los setenta y Pelayo Arrizabalaga miembro de Orgón- grupo seminal del jazz madrileño y pionero del free jazz capitalino y de los alocados Clónicos, a los platos y vientos.
Lo suyo fue una descarga energética de gran intensidad con líneas angulares evitando la regularidad del discurso.
Un pianismo de entrega física, muy percusivo -ni cuando se "acariciaba el arpa del instrumento hubo medias tintas ni se calmaban las aguas- que se veía respaldado por los raspados, marchas atrás, saltos y loops que Pelayo imprimía a sus vinilos. Una improvisación cruda pero realmente inspirada de la que también habría que resaltar el momento en que Pelayo tocó el clarinete bajo.