CD ”Sonateskas”

Thorsten Meyer
Jazzpodium, octubre 1999 (Alemanya)

Los tránsitos de fronteras, tanto geográficas como musicales, determinan la vida y la música del pianista Josep-Maria Balanyà. La búsqueda de nuevas dimensiones sonoras para piano solo llevó a este español a Suiza, México y París, y en los últimos años a Alemania. Su música no encaja en ninguna casilla. La compañía discográfica propone ”New Contemporary Music”. Desde luego, sí, su música es contemporánea, pero este traje tampoco le queda del todo bien.
Balanyà teje una red de estrechas mallas entre la música clásica, la moderna, el Jazz y el folklore.  Sondea la riqueza sonora y las posibilidades interpretativas del piano e intenta ensanchar las capacidades sonoras hacia nuevas dimensiones. Con el piano preparado no sigue el camino de Cage sino que intenta arrancar al instrumento los sonidos de manera natural. El piano no es su herramienta sino su pareja. En 1994 publicó el CD ”Elements of Development”, injustamente ignorado, que marca el sentido de la trayectoria de Balanyà y también las seis obras de ”Sonateskas” son complejas construcciones sonoras y modernas.
Las manos del pianista aportan a las obras conversaciones llenas de matices. Hay monólogos, donde resaltan líneas individuales, pero también diálogos. Como en la vida real, las conversaciones respiran diferentes atmósferas. Por una parte está la conversación bien educada; en este caso, Balanyà crea estructuras transparentes que son, no obstante, musicalmente atonales y complejas. Mucho más frecuentes son, sin embargo, el vocerío, la conversación bulliciosa y las disputas. Sobre el oyente se precipitan entonces fulminantes clusters sonoros y furibundas líneas de composición atonales. También aparecen los desencuentros, cuando Balanyà roza los motivos para desarrollarlos luego hacia ámbitos totalmente alejados que apenas permiten adivinar su origen. Las obras se interpretan con mano muy hábil y virtuosa. El oyente vive una experiencia auditiva muy particular. Hay que darle tiempo a la música. Algunas obras solamente se descubren gracias al conocimiento a fondo del ‘booklet’, como por ejemplo en la composición sobre el poema ”Y cuando oigas el agua caer…”  ”Hay muchos que tocan el piano, pero sólo pocos pianistas, de los cuales muy pocos son capaces de tocar buena música original. Josep-Maria Balanyà es uno de estos pocos”, dice Joachim Kühn y desea a este español que se le preste más atención a su trabajo tan destacado. Con más discos como ”Sonateskas” este momento no tardará en llegar.

Joe
Jazzthing, setembre 1999 (Alemanya)

En algún momento de los años ochenta, el pianista Josep-Maria Balanyà nacido en España, daba conferencias sobre ”Jazz ecológico” en la radio mexicana y en ponencias para la universidad.  Si se quiere, "Sonateskas", su segunda grabación en Alemania con solo piano, es la continuación de este proyecto.  A veces, al escuchar estas sonatas uno tiene la sensación de estar oyendo a ejércitos enteros de hormigas que se precipitan sobre el teclado, y luego caídas de agua con cascadas de sonidos que se abren paso por el instrumento. Para Balanyà  el piano es un laboratorio para disposiciones de ensayos.Experimenta con rigor constructivista la métrica y las estructuras de intervalos, utiliza conscientemente las pausas como medio de estructuración. En "Good Work for Bad Pianos" (producido con una máquina de escribir Alpina de los años cincuenta y un piano mutilado) los teclados del piano y de la máquina de escribir producen un baile semántico; en "Sonatesca Gutural" ondea sobre el teclado el eco de una parodia de los gemidos de concentración de Keith Jarrett.  Económico, ecológico: una obligación para los ”ecuménicos” (los fieles no dogmáticos) de la Nueva Música.